viernes, 14 de septiembre de 2007

Del platillo de Roswell a la primera abducción

La historia está llena de personas y personajes (algunos realmente nefastos, pero los dejaremos para unos párrafos más adelante) que dedicaron su vida entera a la ciencia. Un caso que particularmente admiro es el del prestigioso e indiscutido Carl Sagan, quien a su paso dejó huellas muy profundas. Para algunos, realmente insondables. Fue él quien más hincapié hizo en la búsqueda de vida extraterrestre, y quien más sostuvo lo improbable de su esperanza de encontrarla.



Pensemos un poco como él lo hubiera hecho


El primer mensaje emitido por ondas de radio, que se extiende ahora mismo por la inmensidad del universo, fue la letra “S” emitida en código morse por encargo de Guglielmo Marconi en el año 1901, desde Inglaterra hasta la isla de Terranova, donde él se encontraba para recibirla. Sabemos que esa radiación electromagnética tiene una velocidad c, la de la luz, (aprox. 300 mil km/s). Hasta aquí todo ok? Bien, si la letra “S” se mueve a c por el universo, quiere decir que si en verdad vinieron extraterrestres en el año 1947, estos se encontraban a una distancia menor a los 23 años luz, pues, es el tiempo en el que reciben el mensaje y acuden a “accidentarse” en Roswell, (en total 46 años), si es que éstos pudieran moverse a velocidades próximas a la de la luz, lo cual es físicamente imposible, no? Supongamos que poseen una tecnología que nosotros aún no conocemos y que esta nave era única y se hallaba “de paseo” por allí, discurriendo en el culo del Brazo de Orión, quizás perdidos o no. En fin... a 23 años luz de distancia en cualquier dirección, no hay ningún elemento que pruebe la existencia de vida extraterrestre, ni actual ni reciente ni pasada. Así lo han confirmado las investigaciones realizadas por la gente que sabe hacerlas, que se dedica con constancia a ellas.


Igualmente, lo del accidente de Roswell fue una fumadera cualquiera. Dejémoslo ahí, porque revolviendo mierda innecesariamente, nos podemos ensuciar...

Bien, situémonos en el año 1975, en Snowflake, Arizona (otro lugar recontra mal parido en el desierto yanqui, cuándo no...). Un grupo de empleados del Parque Nacional Sitgreaves regresaba a sus hogares cuando son sorprendidos por un “platillo” suspendido en el aire; y que por la luz que éste emitía, habían confundido con un incendio. Uno de ellos, Travis Walton descendió de la camioneta y comenzó a acercarse al objeto, pero un rayo de luz lo hizo “golpear contra el suelo” y lo dejó inconsciente. El resto del grupo huyó espantado y en busca de ayuda (qué amigos que deben haber sido... nadie se acercó a auxiliarlo o a cuidarlo desde una distancia prudente).


Lo que siguió fue una investigación que no llevó a ningún lugar; mucho menos al cuerpo del desaparecido Walton. Mientras sus compañeros eran sospechados de asesinato y encubrimiento, la policía trataba de localizar al menos alguna pista. Pero el polígrafo (cuya utilidad es en la actualidad nula) ayudó a los forestales. Y más aún la aparición con vida de Travis Walton, atontado, desnudo e inconsciente dentro de la cabina telefónica desde la que había llamado a uno de ellos.

El cuento que inventó Walton fue fascinante y muy marihuano: contaba haber despertado en un “quirófano metálico” y seres extraños y algunos humanos “con cascos” que le pusieron una máscara “de plástico” en el rostro, y porrazo va, porrazo viene, desmayó. Luego de eso despertó again, y sobre él se alejaba el vehículo extraterrestre, ascendiendo.

Y se convirtió célebremente en el primer abducido.

Claro, que la verdad es que esos días los pasó escondido con ayuda de su jefe, Mike Rogers, quien colaboró económica y logísticamente (con fines mucho más lucrativos), al igual que los compañeros de trabajo.
Varios peritos y expertos han encontrado desavenencias y contradicciones en los relatos y en las investigaciones, pero... después de esto... todavía tiene ganas de que le siga contando...?
Bueno, sigo un poquito más... Es probable que los días que pasó escondido y ensayando su pobre y triste actuación ante la prensa y la justicia estuviera experimentando con drogas potentes, o alucinando mientras leía el libro “El Cielo Responde”, del Grupo "Científico" (¿?) Elron [de nuevo, pero mejor: (¡¿?!)]... Ah, no, todavía no había salido... Bueno, me quedo con la opción a...

Pero, saquemos cuentas de nuevo (y ya basta): llegaron en 1975 como respuesta al primer mensaje emitido por radiofrecuencia (recordemos 1901), tenemos una esfera de 37 años luz con la Tierra en el centro, y sorprendentemente, allí tampoco hay nada... NADA DE NADA. Ningún indicio de civilización, nada de objetos olvidados, etcétera...
Ud. puede argumentar que existen, están, y saben esconderse bien... entonces, por qué, cómo, y dónde lo hacen...?


Me suena más a un viejo chiste:
- Viste alguna vez un elefante escondido detrás de una flor?
- No...
- Se esconden bien, eh...


Bueno, es así... piense Ud. lo que quiera.

No hay comentarios.: