martes, 18 de septiembre de 2007

Ni Chupachichi, ni ChupaChachi: Chupacabras, señor...

¿Se acuerdan del caso de las vacas mutiladas? Bueno, mucho nos ha conmocionado (¿?), pues nunca hubo una explicación que nos deje satisfechos (bueno, en realidad, a los argentos nada nos deja contentos, estamos acostumbrados a que nos caguen de todos lados).
Pero, algo hubo que suponer, alguna zoncera tenía que salir de la boca de los idiotas que creen tener un derecho que no existe a opinar e imponer una idea en la sociedad sobre algo que no tienen ningún conocimiento, o bien, éste es escaso. La hipótesis que surgió entonces, luego de alucinar con ET mutilando animales en el medio de la Pampa Húmeda y de pensar que los yanquis vinieron en helicópteros con silenciadores o grúas a experimentar con nuestros pobres animales (en ambos casos, ¿no podían llevárselos? era más fácil para ellos, ¿no?), fue que en realidad el responsable de esto era un ser al que nombraron, por allá en los ’70 (oh!, la época dorada de las apariciones, abducciones, OVNIs, etc...) como “Chupacabras”.
¿Chupachichi?... ¿ChupaChachi? No, no. Chupacabras, pues este ficticio ser era (es) capaz de extraer toda la sangre de un animal a través de agujeros muy pequeños practicados en secciones específicas del cuerpo de su víctima.
Fue a partir de 1974 cuando aparecieron los primeros casos en algunos estados del centro oeste de los Estados Unidos. Al año siguiente, en Puerto Rico también se registraron casos numerosos de animales muertos con características similares. Entonces fueron atribuidos a los extraterrestres, pues habían ocurrido avistamientos de OVNIs y fenómenos “para-anormales” tácitamente vinculados entre sí.
A los animales por lo general les faltaban órganos de su cuerpo, como si hubieran sido removidos con precisión y especificidad, particularmente orejas, lengua, ojos, nariz, órganos reproductivos y cola, y los cadáveres aparentaban estar “secos”, sin sangre.
Fue también en Puerto Rico donde se lo bautizó con ese patético nombre (“Chupachichi”... perdón... “ChupaChachi”... ah, no, la Chachi no tiene nada que ver, con éste no se filmó... “Chupacabras”, ahora sí) alrededor de una nueva oleada de mutilaciones en 1995. Allí aparecieron también las primeras versiones de avistamientos del extraño ser, y hubo gente que hasta aseguró haber matado algunos ejemplares. Las descripciones circulan entre el delirio crónico e inmenso, y la mentira hipócrita y descarada, rondando por la alucinación producto de experiencias psicotrópicas y narcóticas... con forma humanizada, depredadores lobunos, monstruos dantescos y medioevales, grandes o pequeños, alados, de color grisáceo y ojos colorados, colmillos enormes y garras en las patas superiores (o “manos”). Se llegó a especular que era el producto de una mutación, evolución o creación a partir de los ensayos de investigaciones estadounidenses en la isla, pues son muchas las pruebas allí realizadas. Pero lo que la gente más se inclina a creer es que fue traído por los extraterrestres (como quien sale de paseo con su perro, y lo lleva a defecar en una plaza pública y todo eso).
A continuación, veremos más o menos detalladamente las mejores teo(tonte)rías que ha suscitado este alien o mutante. Lo que mierda se quieran creer que es (pues, como no existe tal barbaridad, usted elige la opción que más le guste).
Un grupo de testigos lo ha descrito como un murciélago gigante, de ahí sus alas, y con una trompa ensanchada; es capaz de volar en cuanto se siente atacado. De ser así, puede haberse confundido con un murciélago atípico, que ocasionalmente suele poseer una diferencia de tamaño cada algunas generaciones. Esto explicaría los hábitos nocturnos. Pero hay más.
El alien. Como se le ha antojado aparecer durante los períodos de mayor cantidad de avistamientos OVNIs, los rarólogos (y rareros que les siguen) creen que su presencia aquí se debe a que así pueden estudiar nuestras reacciones psicológicas y blah, blah, blah, y esta “mascotita” que nos han dejado les ha proporcionado una fuente interesante para observar nuestra conducta. Además, puede que también sea un instrumento para obtener sangre terrestre y analizarla.
Los religiosos y los fanáticos afirman que es un demonio materializado, con el único fin de castigarnos por nuestras malas acciones. Claro, esta la boludez menos creíble.
Los conspiranoicos consideran al Chupacabras como un experimento científico que ha logrado escapar del poder de los Estados Unidos, así como también son creaciones de laboratorio el Ébola y el VIH. Lo hubieran largado en África, y no en su protectorado.
Hay un minúsculo grupo que opina que es una mutación aberrante, y que (científicamente imposible) logró reproducirse y procrear chupacabritas, dando a luz así una especie nueva para la naturaleza, o bien que se generó por la contaminación del planeta (según los ecologistas) como consecuencia del desperdigamiento y depósito de venenos en la biomasa. Otros piensan que es el resultado de un cruce entre una musaraña asquerosa con un murciélago bizarro, ambos en laboratorio (no aclaran si fue inducido o accidental), que luego escapó.
Bueno, este animalito parece haber andado paseando y haciendo de las suyas en la Argentina y, para variar, Chiche Gelblung ("¡hooola, Chiche!") también realizó una “investigación” sobre esto (al menos yo la recuerdo, aunque muy vagamente).
¿Habrá venido a visitar a Nahuelito?
¿Lo olvidaron en Uritorco?
¿Lo trajeron para que Fabio Zerpa lo saque a pasear?
¿Es otro hijo no reconocido de Menem?
Vamos...

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